Pobladores de la comunidad de Buena Esperanza le han perdido la fe al campo
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hace 10 años
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BUENA ESPERANZA, BACALAR.- Al padecer por dos años consecutivos el embate de la sequía, pobladores de la comunidad de Buena Esperanza le han perdido la fe al campo, y para no comprometer el poco recurso que les queda han decidido disminuir las hectáreas de maíz que cultivarán para el próximo ciclo primavera-verano.
Así lo dio a conocer el presidente del comisariado ejidal de Buena Esperanza, Mario Wilbert Tun Tuz, quien dijo a POR ESTO! de Quintana Roo que, a diferencia de años anteriores cuando se plantaban un promedio de 600 hectáreas de maíz elotero, para la próxima temporada sólo sembrarán cerca de 400 hectáreas.
“De esperanza sólo nos queda el nombre de nuestro poblado, porque las familias campesinas que aquí vivimos ya le hemos perdido la fe al campo, y ésto se debe a que por dos años seguidos nos pegó muy duro la sequía, donde en el 2014 y 2015 sólo recogimos las migajas de lo que plantamos porque todos nuestros sembradíos se murieron”, comentó Tun Tuz.
Mencionó que ante las inclemencias del tiempo padecidas en los últimos dos años, los campesinos se encuentran desconfiados del trabajo de la tierra, por lo que para evitarse riesgos ahora únicamente sembrarán lo mínimo para poder comer.
“Antes cada campesino acostumbraba sembrar de 5 a 6 hectáreas de maíz, algunos hasta 8 hectáreas, pero ahora la gente tiene desconfianza del tiempo, porque por culpa de la sequía no logramos producir nada y sólo perdimos nuestra inversión, y por eso la gente ya no confía; ahora cada campesino estará sembrando de 2 a 4 hectáreas de maíz, y otros ni a las 2 hectáreas llegarán”, explicó Tun Tuz.
Refirió que el proceso para cultivar una hectárea de maíz requiere de una inversión aproximada de entre 6 mil y 7 mil pesos, desde que se limpia la parcela y se prepara la tierra, hasta que se desarrolla la planta con ayuda de fertilizantes e insecticidas, para evitar el embate de plagas –que es otro problema que les ha afectado- y posteriormente esperar las cosechas.
El entrevistado dijo que precisamente toda esa inversión que cada campesino realizó, fue la que se perdió a causa de la sequía, remarcando que el daño fue doble porque tuvieron este problema en el 2014 y lo repitieron en el 2015.
Buscan otras formas
de subsistencia
Tras perderle la confianza al campo, Mario Wilbert Tun Tuz dijo que las familias de Buena Esperanza están buscando otras formas para ganarse la vida, entre ellas emigrar a otras zonas con mejores oportunidades laborales.
La alta migración que prevalece en el campo del sur de Quintana Roo no es un problema nuevo; sin embargo, el entrevistado reconoció que con el paso de los años ésto se ha hecho más marcado, debido a que en la zona rural de la región hay pocas o nulas oportunidades de trabajo.
“La gente tiene miedo de perder toda su inversión y su alimento si se vuelve a presentar el problema de sequía, y por eso es que ya están sembrando menos y buscando otras formas para salir adelante. Hay quienes se dedican a buscar chambitas que salen por aquí, prácticamente hacen de todo lo que les caiga aunque no les paguen mucho; otros también se ayudan de los programas de empleo temporal y los apoyos que nos dan las dependencias de Gobierno, aunque éstos también son pocos y no alcanzan para todos. La mayoría, principalmente jóvenes, está saliendo de la comunidad para ir en busca de trabajo a otro lado; muchos se van a Cancún, Playa del Carmen, Tulum, otros a Chetumal y Bacalar, y otros más llegan hasta los Estados Unidos, todo porque ahí les va mejor que acá”, concluyó Tun Tuz.