Apenas un puñado de estadounidenses mencionados por haber trasladado sus haberes a paraísos fiscales

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WASHINGTON, EU,  (AFP/EFE/Reuters/AP).- De China a Rusia, pasando por Argentina, Islandia o el Reino Unido, las revelaciones de los “Papeles de Panamá” salpican a una serie de gobernantes y altos funcionarios de todo el mundo, pero por el momento no incluyen al mayor actor de las finanzas mundiales: Estados Unidos.
David Geffen, magnate de la música y cofundador del estudio de cine DreamWorks junto a Steven Spielberg, es mencionado en los “Papeles de Panamá”, pero ningún pez gordo estadounidense -político, gran empresario o banquero- ha sido vinculado al escándalo.
“Hay muchos estadounidenses, pero se trata de simples particulares”, declaró Marina Walker Guevara, directora adjunta del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por su sigla en inglés), que coordinó la investigación periodística de esta masiva fuga de documentos.
¿Quiere decir entonces que Estados Unidos es un modelo de transparencia financiera? Lejos de ello. “Eso no quiere decir que el país esté al margen del sistema ‘offshore’. Es incluso un actor importante”, responde Walker Guevara.
Su ausencia de los “Papeles de Panamá “ no es, pues, una prueba de respetabilidad y en principio podría explicarse por una cierta reticencia a recurrir a un país hispanófono, cuando están al alcance de la mano opciones mucho más cómodas.
“Los norteamericanos tienen tantos paraísos fiscales a los que recurrir”, resume Nicholas Shaxson, autor de la obra de referencia “Los paraísos fiscales. Investigación sobre los estragos de las finanzas neoliberales”.
Las islas Caimán y Vírgenes, vecinas y anglófonas, vienen inmediatamente a la mente, aunque los estadounidenses que quieren mantener en secreto sus actividades no están ni siquiera obligados a abandonar el país.
Estados como Delaware o Wyoming ofrecen, por unos centenares de dólares, la posibilidad de crear sociedades de fachada sin tener que identificar al propietario real.
Más grave aun, los bancos estadounidenses deben por cierto “conocer a sus clientes”, pero pueden pasar por alto esa obligación y abrir una cuenta a nombre de esas empresas ‘offshore’, garantizando así a sus verdaderos propietarios una discreción total.
El Departamento del Tesoro estadounidense se comprometió a corregir esas fallas, que fueron utilizadas por traficantes de armas y drogas y que le valen a Estados Unidos el tercer puesto de la lista de territorios más opacos…
lejos delante de Panamá, según la ONG Tax Justice Network.
“Estamos dándole los últimos retoques a una norma”, dijo un portavoz de la división del Tesoro encargada de la lucha contra los delitos financieros (la Fincen).

¿Orquestados por la CIA?

Otra razón, más virtuosa, podría explicar el escaso número de estadounidenses en los “Papeles de Panamá”.
Preocupado por los sonoros escándalos que involucraron a grandes bancos suizos, Estados Unidos ha aumentado considerablemente estos últimos años su arsenal de lucha contra el fraude y la evasión fiscales y no duda en imponer pesadas sanciones a los infractores.
Resultado, según Shaxson: “a algunos paraísos fiscales les aterroriza la idea de tener clientes estadounidenses porque saben que Estados Unidos tiene la capacidad de hacerles daño”.
Estados Unidos se enfocó particularmente en los bancos suizos, que ahora aceptan a los clientes norteamericanos a regañadientes por temor a incurrir en incumplimientos y exponerse a graves sanciones.
Precisamente por haber ayudado a clientes estadounidenses a eludir al fisco, UBS y Credit Suisse fueron multados con 780 millones y 2,600 millones de dólares respectivamente.
A pesar de estas explicaciones, el escaso número de estadounidenses involucrados alimentó la tesis de que los “Papeles de Panamá” habrían sido orquestados por la CIA para desestabilizar a algunos países, sobre todo a Rusia.
“Las autoridades rusas ven a la CIA detrás de cualquiera que las critique”, declara Walker Guevara, quien no excluye que los 11,5 millones de documentos de los “Papeles de Panamá” terminen por exponer revelaciones escandalosas sobre ciudadanos estadounidenses.
“Es una masa inmensa de documentos y puede haber alguna cosa oculta que aún no hemos descubierto”, afirma.

No quería clientes de EU

El escándalo de los llamados “Papeles de Panamá” le ha costado el puesto a primer ministro de Islandia y sembró la duda sobre los presidentes de Argentina y Ucrania, el primer ministro británico, David Cameron, y altos cargos de diversas naciones.
Sin embargo, tal y como dicen los expertos, pocos estadounidenses han quedado expuestos en los ya conocidos “Papeles de Panamá”, 11,5 millones de documentos confidenciales que ofrecen detalles sobre esas cuentas.
Esto se debe a que al bufete de abogados panameño Mossack Fonseca, que está en el centro del escándalo, no le gustaba aceptar a clientes estadounidenses, según uno de sus fundadores.
Ramón Fonseca, que abrió el negocio con Jurgen Mossack, dijo en una entrevista con The Associated Press que su bufete tiene solo un puñado de clientes estadounidenses, y que la mayoría son miembros de la floreciente comunidad de expatriados jubilados en el país. Y no por un sentimiento de antiamericanismo o por temor al IRS.
Sueddeutsche Zeitung, el periódico alemán que obtuvo los documentos en un primer momento, dijo que los registros incluían copias de los pasaportes de unos 200 estadounidenses y alrededor de 3,500 accionistas en empresas “offshore” tenían su domicilio en Estados Unidos.
Esto es solo una pequeña parte de las más de 250,000 empresas que Mossak Fonseca abrió para sus clientes en cuatro décadas de actividad.
Uno de los motivos que pueden explicar la escasez de clientes estadunidenses en los registros es que este tipo de empresas pueden crearse con facilidad en estados del país como Wyoming, Delaware y Nevada, atrayendo menos atención que si se hiciese en Panamá, un país con una reputación de transacciones financieras ilícitas y lavado de dinero.

También en Europa

En Europa hay también países que protegen el secreto bancario y cuentan con impotantes ventajas fiscales, como Luxemburgo, Suiza y Andorra.
Muchos panameños apuntan hacia estas actividades en países ricos y dicen estar molestos por lo que consideran un doble rasero a la hora de criticar asu país.
“Las cantidades de dinero, la jurisdicción y los nombres asociados a este caso son francamente sorprendentes”, dijo el comisario de Finanzas de la UE, Pierre Moscovici.
El experto de la ONU en deuda externa y derechos humanos, Juan Pablo Bohoslavsky, pidió hoy que se ponga fin de forma urgente al secreto bancario para acabar con el flujo transfronterizo de fondos ilícitos, en relación al escándalo conocido como “Papeles de Panamá”.
La UE considera a Panamá como un país que no coopera en materia de impuestos y Moscovici instó al país a “reconsiderar su posición a este respecto”.
El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela, dijo que el gobierno aumentará su cooperación y anunció planes para crear un comité internacional de expertos que recomienden vías para mejorar la transparencia.
Francia volvió a colocar este viernes a Panamá en la lista de paraísos fiscales, tras las revelaciones de los llamados “Papeles de Panamá”, argumentando que ese país no ha transmitido toda la información necesaria para la aplicación de la legislación.

Fuente: Por Esto!

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