Profepa, complaciente con depredadores de las tortugas

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Cancun.- La agrupación ecologista “Change or” solicitó a la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente, Profepa, declarar una moratoria de restricción en la bahía de Akumal.
A través de su página en Internet, la agrupación señaló que se debe tener un plazo de recuperación en Akumal y con ello se frenen las actividades turísticas, sobre todo de las cooperativas que año con año sobre explotan la bahía.
Como ejemplo de esto se explicó que Akumal fue declarado refugio de la tortuga marina el 7 de marzo de 2016 por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, a través de la Comisión Nacional de Areas Naturales Protegidas.
Sin embargo, la tortuga marina continúa en riesgo debido a la sobreexplotación de la especie por quienes comercializan y ejercen el nado con tortugas, actividad que se realiza sin permisos desde el 30 de mayo de 2015, fecha en la que vencieron los permisos expedidos por la Dirección General de Vida Silvestre “DGVS” (Oficio No. SGPA/DGVS/03347/15 del 30 marzo, 2015).
“La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente y DGVS han sido complacientes con quienes realizan esta actividad sin autorización para ello. Los tour operadores “Cancún Adventures”, “Aventuras Mayas” y “Ocean Tours” promueven el nado con tortugas a sabiendas que la especie está en riesgo y que no existen permisos para la realización del tour que están comercializando. Tan sólo en el mes de marzo se realizaron más de catorce mil nados. Mientras tanto, las tortugas presentan tumores, papilomas y otras malformaciones.
Demandemos a Profepa que sancione a quienes realizan el nado con tortugas sin autorización. Pidamos que el otorgamiento de permisos se realice de forma ecológicamente sustentable, anteponiendo la protección de las tortugas y el ecosistema a los intereses comerciales y económicos”, sostiene el organismo.
Asimismo, se estableció que los tour operadores “Cancún Adventures”, “Aventuras Maya” y “Ocean Tours” que respeten las determinaciones de las autoridades, ya que lo único que generan es un riesgo considerable para la bahía
Cabe señalar que cientos de turistas llegan día a día a querer nadar con las tortugas en su hábitat natural. De acuerdo con datos Oficiales de la Dirección de Oceanología de la Universidad Autónoma de México, UNAM, en los últimos años la sobrecarga que presenta la bahía es considerablemente alta.
Por ejemplo, del 2000 al 2010 las personas que visitaban a diario Akumal eran entre mil y mil 500 personas. Para el 2011 al 2013 la cifra se elevó a 2 mil 500 personas y del 2013 a la fecha son más de 4 mil personas en la zona de la bahía y el arrecife.
En este punto, los científicos han advertido que el arribo masivo de turistas que realizan tours de snorkel y buceo para observar a los ejemplares, sin una vigilancia efectiva, ha colocado al ecosistema en una situación crítica con consecuencias de daños irreversibles.
Un claro ejemplo de esto es la disminución de la población de tortugas, la cual era en el 2014 de 48 ejemplares mientras que para el 2015 bajó a 23. Además, algunos quelonios ya presentan tumores en aletas y caparazón, producto de daños ocasionados por el hombre.
Lo anterior se debe a que la bahía en sus primeros 200 metros no tiene más de 3 metros de profundidad. Esto genera que una persona que no está preparada o no es guiada por especialistas, al cansarse, busque pisar y baje los pies, lo cual podría generar desde un pisotón a la tortuga en el menor de los casos, hasta el traspaso de bacterias del cuerpo humano al cuerpo del animal.
Ante esto, la explotación desmedida de la Bahía de Akumal podría acabar con este ecosistema único en el mundo, atractivo por el avistamiento de tortugas en libertad, han señalado los pobladores del lugar.
Los turistas que nadan en la bahía son llevados desde otros puntos de la Riviera Maya e incluso de Cancún. En su mayoría son trasladistas que no conocen ni remotamente las leyes de la naturaleza y todo lo que eso implica.
Los grupos entran sin chalecos salvavidas, el cual es de suma importancia, ya que mantiene a flote a la gente que se cansa en el trayecto. El chaleco impide que se baje los pies o se pare sobre el plancton o la arena.
Al no existir guías con el conocimiento del traslado, se sale de la línea de boyado, se va a donde se quiere y se trastoca la naturaleza. Aunado a esto se generan grupos de cinco a siete personas alrededor de las tortugas, que pese a no sentirse intimidadas por el hombre, se encuentran en riesgo.
Ese riesgo es a todo momento, ya que abajo la tortuga come y de vez en vez sale a tomar aire a la superficie en medio de grupos de turistas que se van fascinados por la experiencia.

Fuente: Por Esto!

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