Marginadas se encuentran las mujeres de los cortadores de caña en la ribera del río Hondo
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hace 11 años
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RIBERA DEL RÍO HONDO.- Marginadas se encuentran las mujeres de los cortadores de caña en la ribera del río Hondo, pues no reciben apoyos del Comité de Calidad y Producción Cañera, además de que no cuentan con los servicios elementales de salud, aun así sobreviven con el raquítico sueldo que ganan sus parejas.
Las mujeres llegaron a la ribera del río Hondo a principios del mes de diciembre del año pasado para acompañar y elaborar alimentos a sus familiares, mientras ellos se dedican al corte de la caña de azúcar en diferentes parcelas.
Han pasado cinco meses y sus condiciones de vida no mejoran, sino todo lo contrario, pues las despensas que trajeron se les han agotado y deben de adquirir nuevos insumos, pero el dinero no les alcanza para obtener el tan ansiado progreso.
Durante un recorrido por las galeras de la ribera del río Hondo, se constató que por las altas temperaturas éstas asemejan un horno, por lo que se ven obligados a dormir en algunas ocasiones bajo los árboles y otras encerradas en los cuartos.
Asimismo, señalan que un gran número de personas pasa por las galeras caminando o en camiones, pero ninguna se detiene para constar las condiciones en las que viven ni muchos menos para brindarles un poco de ayuda o al menos alguna muestra de aliento.
Las familias de los cortadores de caña desde un principio se pusieron como meta retornar a sus estados de origen, Chiapas y Oaxaca, en el mes de mayo; sin embargo, tendrán que esperar un tiempo más, debido a que los trabajos de corte de caña y molienda se encuentran rezagados.
En uno de los albergues, la señora Claudia Santiago Celaya y Claudia Jiménez, quienes se encontraban lavando ropa en compañía de una menor de edad, fueron claras en mencionar que sólo ellas saben que viven, que se enferman y que necesitan de apoyo, porque la mayoría de la población simplemente las ignora.
Claudia Santiago Celaya afirmó que son oriundas del estado de Oaxaca, pero que en el albergue se conocieron y ahora son como una familia, quiénes se ayudan mutuamente para salir adelante.
En la comunidad Carlos A. Madrazo se observó que la instructora comunitaria del Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) imparte clases a sus alumnos bajo un árbol de pucté, debido a que la pequeña aula se encuentra infestada de moscos, además de que los niños no soportan las altas temperaturas.