En comunión con la selva

Publicado

en

CHETUMAL.- La vida del ejido Noh-Bec, en el municipio Felipe Carrillo Puerto, cambió radicalmente cuando el 21 de agosto del 2007 el huracán Dean derribó más del 30 por ciento del arbolado y dañó otro tanto, produciendo una gran cantidad de combustible.
Después de ese duro golpe de la madre naturaleza, Noh-Bec tuvo que diversificar su economía para responder a la nueva situación, y afortunadamente el gran rodal de caoba conocido como El Huasteco se mantuvo en pie, situación que lo favoreció para iniciar el turismo de naturaleza en su área de conservación.
Así lo plasma el ganador del Premio al Mérito Nacional Forestal 2014 en la categoría de Silvicultura Comunitaria, Luis Alfonso Argüelles Suárez, en el documento meritorio que, para el año 2015, hizo valer un nuevo reconocimiento al ejido Noh-Bec, ahora en la categoría de Manejo y Ordenación Forestal. Este Premio Nacional al Mérito Forestal lo recibirá el ejido Noh-Bec el próximo lunes.
El documento narra la fundación e inicios del ejido, y cómo desde sus primeros años empezó a formar un invaluable legado de manejo forestal sustentable.
También habla sobre los grandes retos que el ejido tuvo que afrontar tras el paso del huracán Dean, en agosto del 2007, y en cómo gracias al valor e incansable esfuerzo de sus pobladores, que nunca se rindieron y recuperaron el posicionamiento a nivel estatal y nacional que tienen en el manejo forestal, ejemplar para la protección de sus bosques.
La vida del ejido cambió radicalmente, cuando el 21 de agosto del 2007 el huracán Dean derribó más del 30 por ciento del arbolado y dañó otro tanto.
Muchas familias quedaron afectadas, pero también el monte sufrió muchos destrozos, como el cambio del invernadero forestal y, a pesar de ello, el ejido de Noh-Bec se mantuvo firme en el cultivo del bosque, principalmente de caobas, aunque el volumen de aprovechamiento por hectárea casi desapareció.
Ejemplo del duro golpe que significó el huracán Dean para los ejidatarios de Noh-Bec, es que el estudio presentado refiere que en la actualidad sólo se tienen 800 metros cúbicos volumen total árbol de caoba, y antes del huracán Dean se tenía 2 mil metros cúbicos volumen total árbol de caoba.
También se indica que antes del fenómeno, los socios ejidatarios tenían ganancias redituables cada año hasta por 40 mil pesos, y si bien aún se siguen recibiendo dividendos, éstos no son tan abultados como en aquella época, a pesar que hay una tendencia a disminuir el ingreso per cápita, tanto por reparto de utilidades como por pérdida de puestos de trabajo.
Entre todo lo malo quedó algo bueno para el ejido, y fue que el gran rodal de caoba conocido como El Huasteco se mantuvo en pie, situación que lo favoreció para iniciar el turismo de naturaleza en sus 700 hectáreas definidas como área de conservación.
En busca de nuevos mercados
La actitud de los ejidatarios se ha concentrado en la búsqueda de nuevos mercados de maderas duras y maderas blandas, pues están conscientes de que se pueden obtener buenos dividendos del producto que les da la tierra en el aprovechamiento de esas especies, y como consecuencia tienen la oportunidad de agregar más empleos a sus socios y pobladores, ayudados con la certificación Consejo de Administración Forestal (FSC, por sus siglas en inglés) y la certificación de la cadena de custodia.
Noh-Bec sabe que para entrar a los grandes mercados maderables se requiere de productos terminados con alto valor agregado de cualquier especie que se deba comercializar.
Por lo antes mencionado, el ejido cuenta con una estufa de secado con sistema de deshumificación que no ha trabajado desde el acontecimiento mencionado, pero existe el entusiasmo por los miembros del ejido de rehabilitarla para dar valor agregado a la madera aserrada, pisos como deck y muebles.
Entre otros logros, es que desde al año 2011 Noh-Bec funge como Escuela Comunitaria del Sureste de México para la formación de Promotores Forestales Comunitarios.
Desde ese año y de forma consecutiva ha recibido 5 generaciones provenientes de diferentes ejidos y Estados, como por ejemplo Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y del propio Quintana Roo.
El ejido recibe un promedio de 13 mil visitas anualmente, donde destacan otros ejidos, funcionarios de los 3 niveles de gobierno, investigadores, catedráticos, alumnos, turistas, medios de comunicación, asociaciones y organizaciones, todos ellos tanto nacionales como extranjeros.
Certificación recuperada
A lo largo de los últimos 25 años, el ejido desarrolló capacidad para el manejo de los recursos maderables y no maderables, y con ello el arraigo de una cultura forestal ejemplar del manejo forestal para la protección de sus bosques.
Su reserva conocida como El Huasteco da fe de la visión de los pobladores, al legar a hijos y nietos cómo eran los árboles y el bosque cuando arribaron al territorio llamado ejido Noh-Bec.
Además, el documento establece como reto superado y de admiración para muchos la certificación del ejido, la cual alguna vez la tuvo y la perdió después del paso del huracán Dean; sin embargo, los ejidatarios, directiva y técnicos no perdieron el objetivo de recuperarla y, en febrero del 2015 hicieron ésto posible, obteniendo por segunda ocasión la certificación.
Como parte de los retos a superar, el ejido se ha replanteado su economía para los próximos 25 años, buscando alternativas de diversificación, de tal forma que haya otros ingresos paralelos a la economía forestal.
También está el pasar de ser un ejido que vende madera en rollo y tabla al proceso de industrialización y del valor agregado, y con ello poder conformar una empresa ejidal efectiva.
El ecoturismo es otra de las alternativas con posibilidades de crecimiento; para lo anterior se requiere capacitación, saber lo que demanda el mercado en ecoturismo, inversión, infraestructura, demanda y difusión.
Otro reto que se plantea es que el paso del tiempo es inevitable, y con ello el envejecimiento de los que desarrollarán la actividad forestal, además de que los cambios generacionales están presentes, y en éstos se observan que los jóvenes optan por salir a buscar sustento.
Tales situaciones generan desinterés por las actividades forestales, por lo que es necesario fundar una motivación de interés.
La transferencia de derechos agrarios es otro reto a superar; las políticas como el desinterés de los que en un futuro cercano serán los sucesores del derecho, generan incertidumbre en la continuación de muchas de las actividades que hoy día se desarrollan.
Asimismo, la ventas de tierras es otra problemática reinante, la cual es constante y a menudo los nuevos dueños no están interesados en las actividades que se desarrollan, gerando descontento y/o problemas al interior del ejido, y la toma de decisiones resulta desgastante.
Es así como un ejido forestal reconocido a nivel nacional ha logrado vencer muchos retos a lo largo de su existencia, y todavía tiene muchos más en el camino, pero para ello requiere la unión y esfuerzo conjunto de todos sus integrantes, quienes han demostrado que con perseverancia y fortaleza se puede cumplir un objetivo en común, superando hasta las mismas adversidades de la madre naturaleza.
El ejido Noh-Bec se localiza en el Centro del estado de Quintana Roo; perteneciente al municipio Felipe Carrillo Puerto, sus colindancias son al norte con el ejido Petcacab, al sur con el ejido Chacchoben, al este con el ejido Cuauhtémoc y al oeste con los ejidos Divorciados y Gustavo Díaz Ordaz.
Para llegar al poblado Noh-Bec se toma la carretera federal número 307 Reforma–Puerto Juárez, que conduce a la ciudad de Felipe Carrillo Puerto, a la altura del km 82, se toma la desviación hacia la izquierda por un camino estatal, a 10 km se encuentra el núcleo poblacional.
El ejido cuenta con una superficie de dotación agraria de 24 mil 122 hectáreas con 216 ejidatarios y 111.6 hectáreas percápita. De las cuales 18 mil hectáreas corresponden al área forestal permanente para aprovechamiento de la madera y 3 mil hectáreas están designadas como Área Comunitaria de Conservación designada voluntariamente.
El resto del territorio se considera zona agropecuaria, aunque en realidad la mayor parte está cubierta de selva mediana.
Asimismo, cuenta con una Reserva Ejidal Forestal denominada El Huasteco, con una superficie de 700 hectáreas para protección y conservación de la flora y fauna, formando parte del corredor que une a las reservas de la Biosfera de Sian Ka’an y Calakmul.

Fuente: Por Esto!

Click para comentar

Lo más leído

Salir de la versión móvil