Identifican 39 plagas que llegaron a México en soya y quinoa importadas
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hace 9 años
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Ciudad de México.- En los últimos cinco años, científicos de la Universidad de Chapingo (UACH) y del Colegio de Posgraduados (ColPos) han identificado al menos 39 plagas de alto riesgo que deben ser vigiladas y detenidas en importaciones de granos de soya y de quinoa. La demanda de estos dos alimentos ha crecido en los últimos diez años, en la República mexicana.
Aunque hasta ahora no se ha registrado un brote grave de ninguna de las plagas identificadas, la información generada por las instituciones sirve como apoyo para las estrategias contra la dispersión de plagas, que adopta el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Alimentaria (Senasica).
Desde 2012 se realizaron estudios con apoyo de países sudamericanos como Perú y Uruguay, que exportan quinoa y soya, respectivamente. Estos estudios buscan varios objetivos: 1) distinguir cuáles son las plagas que se han encontrado en los países de origen; 2) cuáles son las plagas que también se han identificado en México, y 3) cuáles son las plagas para las cuales no existen Normas Oficiales Mexicanas que ayuden a su control.
México tiene que resolver retos de mercado y de control fitosanitario cuando importa productos vegetales de otros países. Una de las medidas con las que se inicia la protección fitosanitaria es la Etapa I de un Análisis de Riesgo de Plagas (ARP), de cualquier cultivo, y es determinante para la Evaluación del Riesgo y Manejo del Riesgo de Plagas.
El análisis de riesgo de plagas (ARP) no implica que se deban bloquear las importaciones de productos de los países donde se detecta riesgo. El ARP evalúa la evidencia científica disponible para determinar si un organismo es una plaga. En caso de que lo sea, el análisis evalúa la probabilidad de introducción y dispersión de la plaga en cuestión y la magnitud de las posibles repercusiones económicas en un área definida, utilizando datos biológicos u otros datos científicos y económicos.
Si el riesgo se considera inaceptable, el análisis podrá continuar proponiendo opciones en materia de manejo que puedan reducir el riesgo a un nivel aceptable. Posteriormente, dichas opciones de manejo del riesgo podrán ser utilizadas para establecer la reglamentación fitosanitaria.