Robo de gasolina a PEMEX, negocio de millones de dolares al año

Publicado

en

Ciudad de México .- El robo de gasolina a PEMEX representa un negocio de más de mil 500 millones de dólares al año para los grupos de huachicoleros; sin embargo, la toma ilegal de hidrocarburo en los ductos es una “cosa de niños” en comparación con los robos operados desde el interior de la empresa petrolera por

“personas que no llevan armas y nunca se ensucian las manos”.

En un amplio reportaje publicado esta semana en la revista Rolling Stone el periodista Seth Harp retrata la doble cara del robo de gasolina en México.

Una de ellas, que afecta con una violencia cada vez mayor a Puebla, Guanajuato o Veracruz -apunta- es operada por las organizaciones criminales, que convirtieron a las “pequeñas pandillas de mugrientos bandidos” de huachicoleros en “operadores con tácticas paramilitares afiladas durante la guerra contra las drogas”.

Añade: “A esta escala, el robo de gasolina no es posible sin contar con la ayuda de trabajadores de PEMEX (Petróleos Mexicanos), quiénes surten a los huachicoleros con mapas de las redes de ductos, les avisan cuándo la gasolina fluirá, y les proporcionan las herramientas necesarias, incluyendo válvulas específicas”.

Otra cara del robo de gasolina, más burocrática, consiste en los numerosos esquemas fraudulentos que operan trabajadores de PEMEX para importar y exportar gasolina hacia Estados Unidos de manera clandestina.

“Se copia simplemente 20 ó 30 veces el papeleo que autoriza un cargamento de gasolina desde un almacén, y con cada documento falso una pipa que lleva por decenas miles de dólares de producto sale de los locales”, plantea el reportaje, con base en el testimonio de un empresario que trabaja en la frontera.

“El mercado negro de la gasolina representa ahora una economía multimillonaria, y las mafias independientes de la gasolina ganan poder, aventando un acelerador volátil en la mezcla sucia de drogas y armas que ya mató a más de 200 mil mexicanos en la década pasada”, observa, y añade que la llamada guerra contra el narcotráfico “es la guerra más letal en el mundo después de la de Siria”.

Harp documenta cómo la intrusión del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el 2017 en el Triángulo Rojo de Puebla, donde se cruzan varios oleoductos de PEMEX, generó una oleada de asesinatos y crímenes violentos que afectaron, entre otros, a los municipios de Acajete, Acatzingo, Quecholac, Tepeaca y Palmar de Bravo. El brote de violencia se debió a la “purga” operada por el CJNG contra Los Zetas, cuyos integrantes dominaban la región.
Uno de los miembros de una banda dedicada al robo de gasolina en Veracruz -a cambio de una cuota de 10 mil dólares a Los Zetas- dijo al periodista estadunidense que cuenta con “informantes” dentro de Pemex y que compró a los policías de cinco municipios colindantes con Orizaba.

De manera general, el periodista destaca que “la guerra contra las drogas mutó en un conflicto más amplio para el control de los recursos naturales, con una competencia entre múltiples milicias criminales y un Estado central débil para el control de minas, puertos y pozos petroleros”.

Y toma los ejemplos de la Familia Michoacana, que “exportó millones de toneladas de hierro desde el puerto de Lázaro Cárdenas”; el grupo Guerreros Unidos, que opera en la mina Los Filos, o “el Cartel del Golfo que roba gas natural desde la Cuenca de Burgos”.

El periodista también recuerda que las organizaciones criminales se paramilitarizaron para responder al despliegue del aparato militar en el combate a las drogas. “Actualmente, los tiroteos entre los cárteles y las fuerzas armadas se pueden equiparar a batallas urbanas de infantería, con ametralladoras y lanzagranadas, e incluso disparos desde helicópteros hacia casas de seguridad”.

Huachicol es “cosa de niños”

El Cartel del Golfo controla el robo de combustible, las importaciones y exportaciones de petróleo y gas natural en el cruce fronterizo entre México y Estados Unidos, todo, en complicidad con cuerpos policiales, funcionarios de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y empresarios de ambos lados de la frontera, reveló un reportaje publicado en la revista Rolling Stone en su versión en inglés.

La investigación del medio estadounidense confirma lo dicho por Zeta, en donde se detalla que las autoridades de la petrolera están coludidas con el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Los Zetas, Cartel del Golfo y Cartel de Santa Rosa de Lima (CSRL) para el robo de hidrocarburos en diversas regiones del país.

De acuerdo con cifras de PEMEX, de enero a junio de este año, se han reportado un total de 7 mil 590 tomas clandestinas, especialmente en los Estados de Puebla (mil 175), Hidalgo (909) y Guanajuato (865).

Desde el 2013, la petrolera dirigida por Carlos Treviño Medina ha perdido 19 mil millones de pesos por robo de combustible de sus ductos.

El periodista Seth Harp, de la Rolling Stone, cita testimonios de huachicoleros (personas que se dedican al robo de gasolina), y empresarios mexicano-estadounidenses, quienes hablan de la complicidad entre los carteles y funcionarios de PEMEX.

“El verdadero robo ocurre dentro de petrolera mediante esquemas ilegales de importación y exportación de petróleo y gas, para evadir el control de las aduanas”, indicó.

La fuente citada apuntó que comparado con estos esquemas, el huachicoleo “es cosa de niños“, ya que mucha de la gasolina robada en territorio mexicano es robada por personas que no llevan pistolas y nunca se ensucian las manos.

El empresario mexico-estadounidense señaló al medio que dentro de PEMEX se copiarían, 20 ó 30 veces, los documentos que autorizan un envío de gasolina desde una instalación de almacenamiento; con cada documento falso, un camión cisterna que transporta decenas de miles de dólares en productos simplemente es expulsado de las instalaciones, causando un severo daño económico a las finanzas de la petrolera mexicana.

Los señalamientos en contra de funcionarios de PEMEX, afirmó Rolling Stone, daría sentido a las acusaciones del ahora Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, de señalar que la principal mafia está al interior de la petrolera.

“López Obrador ha criticado la privatización de PEMEX y quiere desvincular la seguridad de México de la guerra contra las drogas liderada por Estados Unidos. También se ha comprometido a tratar el delito abordando las causas principales, que dice son pobreza y corrupción gubernamental. En un video de la campaña, López Obrador se para frente a una estación de PEMEX, que según dice está dirigida por una ‘poderosa mafia’, y afirma que por cada barril de gasolina que los huachicoleros roban, los funcionarios de alto nivel roban 10 barriles en PEMEX y el Gobierno”, destacó la revista.

El medio recuerda que en el 2013, el Presidente Enrique Peña Nieto, mediante el Pacto por México, impulsó la Reforma Energética para romper con el monopolio de PEMEX en la producción, distribución y venta de combustibles; así como solucionar los problemas internos que trastocan las finanzas de la petrolera mexicana.

Sin embargo, “la reforma no ha resolvió estos problemas. PEMEX es una enorme fuente de ingresos, plagada de corrupción”, dijo al medio Patrick Corcoran, analista de InSight Crime.

Y esta corrupción tendría una rama en el huachicoleo, ya que expertos de PEMEX entregarían mapas de tuberías, información sobre el paso del combustible sobre los ductos y herramientas necesarias para la extracción de la gasolina, destacó la publicación.

De acuerdo con Rolling Stone, la venta de combustible en México está generando ganancias similares al tráfico de drogas y si bien la mayor parte de la gasolina robada se vende en el país, en Estados Unidos se produce una gran cantidad de esta, especialmente cuando el precio variable del combustible en el mercado mundial aumenta por encima del precio fijo en México.

“En el 2010, PEMEX entabló una serie de demandas en el tribunal federal de los Estados Unidos acusando a docenas de compañías de Texas, incluidas filiales de Shell, Conoco-Phillips y Sunoco, de comprar gas natural robado de México. Las compañías lo niegan, pero según las acusaciones presentadas por PEMEX ante el tribunal, enviaron camiones cisterna llenos de agua pero etiquetados como gas natural al otro lado de la frontera, y los trajeron de regreso rellenos de gas natural robado, pasando documentos falsos y sobornando a funcionarios de aduanas a lo largo de la frontera”, detalló la revista.

La complicidad dentro de PEMEX

El medio indicó que las bandas de huachicoleros cuentan con informantes dentro de las instalaciones de PEMEX cercanas a cada ducto donde se realizan perforaciones.

Menciona el caso de Orizaba, Veracruz, donde los ladrones de combustible tienen comprada a la policía de los cinco municipios más cercanos y de ahí hacia el Triángulo Rojo de Puebla, donde se involucran más autoridades.

“Tiene 32 años». Viste sudadera blanca y tenis rosas y relata sus andanzas dentro de una organización local encargada de robar combustible de los ductos. Al mando de 25 huachicoleros, viajan en cinco camionetas con tanques capaces de transportar hasta mil litros de gasolina.

“Al llegar a un ducto, taladran la tubería y llenan los tanques. La gasolina, relata, la venden a taxistas, compañías de autobuses y camioneros, a tarifas más baratas de lo que se puede conseguir en alguna de las gasolineras establecidas de PEMEX. “en un buen día, se puede ganar hasta 10 mil pesos”, destacó el reportaje.

Sin embargo, la extracción de gasolina no sería posible sin la colaboración de integrantes de PEMEX. El sujeto entrevistado por el medio estadounidense dice que tiene informantes al interior de la petrolera y que, por ejemplo, ha comprado a policías de cinco municipios circunvecinos de Orizaba, Veracruz, para evitar ser molestado.

Pese a no pertenecer a ningún cartel, dijo al medio que tiene que pagar una cuota de 10 mil pesos al mes por el transporte del combustible, a Los Zetas.

El Triángulo Rojo

En seis municipios de Puebla se concentran una docena de oleoductos. Por esa zona pasa cerca del 40 por ciento del combustible que se distribuye a lo largo del país. Y en recientes fechas se ha convertido en el objeto del deseo de los cárteles del narcotráfico.

La zona, abundó Rolling Stone, era controlada por Los Zetas, mediante el liderazgo de Roberto N., “El Bukanas”, hasta que el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) arribó y tomó el Triángulo Rojo, por ahí del 2017.

La disputa por el sitio donde se localiza el oleoducto Minatitlán-Ciudad de México, ha provocado que los municipios de Tepeaca, Palmar de Bravo, Quecholac, Acatzingo, Acajete y Tecamachalco, se llenen de sangre y cuerpos mutilados.

Rolling Stone relató que una de las ciudades más intensamente disputadas es Palmar de Bravo. Ejecuciones y recorridos de convoyes con sicarios a bordo son el pan de cada día. Al grado que, relata una de las habitantes de la zona, nadie dice nada.

Y aunque esta zona aparentemente está dejando de ser el centro del huachicoleo para desplazarse hacia otra comprendida por cinco municipios poblanos cercanos al Estado de México, continúa con su importancia estratégica.

Otra zona que ha entrado en disputa en Guanajuato, donde el CJNG ha querido imponer su ley, aunque los grupos locales han buscado defender su territorio. El medio recuerda que el año pasado, el huachicolero local, conocido como “El Marro”, publicó un video en el que amenazaba al cartel jalisciense comandado por Nemesio Ceguera Cervantes, alias “El Mencho”.

La “invitación” habría sido aceptada por el CJNG, lo que detonó una ola de violencia en la otrora pacífica Guanajuato.

(SinEmbargo/APRO)

Click para comentar

Lo más leído

Salir de la versión móvil