Un tache más para los magistrados del TEQROO quienes a pesar de tener estudios y posgrados parece que aún no saben hacer bien su “chamba”, o quizá lo que no toleran es la capacidad que tiene una magistrada para manejar de manera idónea cada caso que se presenta.
Y es que resulta que el TEPJF dio un severo jalón de orejas a los magistrados Sergio Avilés Demeneghi y Víctor Vivas Vivas, ordenando emitir una nueva sentencia sobre la reducción al presupuesto del IEQROO, pues se encontraron “errores” en ella, mismos que en su momento fueron expuestos por la magistrada Claudia Carrillo Gasca, quien dicho sea de paso votó en contra de ese proyecto.
En su momento los argumentos de la magistrada fueron “ignorados” por sus homólogos pero ahora el tribunal federal le da la razón, por lo que tanto Demeneghi como Vivas, tendrán que “enrollar la cola” y resarcir su error.
Pero, de donde nace el problema, pues resulta que el pasado 13 de enero el pleno del Tribunal Electoral de Quintana Roo (Teqroo) abordó un recurso de impugnación promovido por el Instituto Electoral de Quintana Roo en contra del Congreso del Estado por la asignación del presupuesto «recortado» para el instituto.
En ese momento el Magistrado Victor Vivas Vivas, fue quien fungió como encargado del proyecto de resolución, pero lejos de revisar a detalle, prefirió “evitarse la fatiga”, se fue por el camino fácil y desechó la impugnación considerándola «extemporánea», esto aun cuando, Claudia Carrillo, les hizo ver que en el Congreso los diputados estaban en periodo vacacional en las fechas específicas en las que debió ser ingresada la impugnación, lo que dejaría sin efecto la extemporaneidad.
Sin duda alguna la magistrada Claudia Carrillo Gasca, dio catedra a sus homólogos con una argumentación precisa, pero ¿porque en su momento no se tomó en cuenta?, ¿será un acto de misoginia?, pues ella es la única mujer integrante del pleno.
Se supone que los magistrados deben conducirse con forme a principios, pero parece que tantos estudios no les sirven de nada, pues la mayor parte del tiempo están más preocupados por llevarle la contraria a la magistrada, que por hacer bien el trabajo que les toca.