Desde mi perspectiva
Las encuestas suelen funcionar como una fotografía del momento: no dictan sentencias, pero sí revelan tendencias. En ese contexto, el más reciente sondeo de la casa encuestadora Rubrum sobre las Tendencias de los precandidatos a la gubernatura de Quintana Roo rumbo al 2027, publicado en enero de 2026, ofrece señales claras sobre cómo se está moviendo el tablero político en el estado.
Los resultados colocan al senador Eugenio “Gino” Segura como el perfil mejor posicionado entre los varones con 31.0 puntos, mientras que en el segmento femenino la presidenta municipal de Playa del Carmen, Estefanía Mercado, encabeza con 20.2 puntos.
Ambos bajo el paraguas de Morena, lo que no es un dato menor si se considera la fuerza electoral que el partido mantiene en Quintana Roo.
El liderazgo de Gino Segura no sorprende del todo. Su presencia constante en la agenda pública, su alcance estatal y su papel en el Senado le han permitido construir un nivel de conocimiento que hoy se traduce en intención de preferencia. En un escenario donde el posicionamiento es clave, su ventaja refleja una combinación de estructura, visibilidad y timing político.
Por su parte, el caso de Estefanía Mercado resulta especialmente interesante. Desde la presidencia municipal de Playa del Carmen, uno de los municipios con mayor peso político y económico del estado, ha logrado colocarse como la mujer mejor posicionada en la encuesta. Su resultado no solo habla de su proyección personal, sino también del impacto que tiene gobernar un municipio estratégico en términos de narrativa y percepción pública.
Más atrás aparecen otros perfiles como Rafael Marín Mollinedo, Ana Patricia Peralta, Diego Castañón y Anahí González, quienes, al menos en este ejercicio, no logran competir en el mismo nivel de preferencia.
Esto no implica una exclusión definitiva del escenario, pero sí marca una distancia que, de mantenerse, podría volverse difícil de revertir conforme avance el calendario político.
Ahora bien, conviene subrayar algo con claridad: las encuestas no eligen gobernadores, pero sí anticipan quiénes han logrado conectar mejor con la ciudadanía hasta ahora. La diferencia entre liderar y consolidarse está en lo que ocurra después: decisiones internas de partido, alianzas, gestión pública y, sobre todo, la capacidad de sostener una narrativa creíble.
Desde mi perspectiva, este sondeo no define el futuro, pero sí confirma que la carrera rumbo al 2027 ya comenzó y que Morena tiene, hoy por hoy, cartas claramente identificadas. Lo que sigue será ver si esos liderazgos se traducen en proyectos, y si la ventaja actual se convierte en algo más que números bonitos en una gráfica.
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