JOSÉ MARÍA MORELOS.- La abaja presión del agua detectada en las comunidades de La Candelaria, Bulukax, Santa Gertrudis y La Presumida, se origina en el criminal desperdicio de agua que muchos usuarios cotidianamente realizan, pero que se intensifica más en época de seca.
Jorge Souza, director del organismo operador de CAPA, reveló que el derroche de agua en algunas comunidades en época de sequía es tal, que en poblaciones donde apenas habitan 300 personas, consumen en el mismo periodo, el agua de toda la cabecera municipal que actualmente cuenta con 14 mil habitantes.
El ingeniero se mostró preocupado por la falta de conciencia de los consumidores, que en las poblaciones de este municipio -con excepción de la cabecera municipal- pagan cuotas fijas de 35 pesos mensuales.
Como ejemplo de lo anterior, mencionó que la comunidad de La Candelaria actualmente tiene 300 tomas domésticas, donde recientemente se midió el consumo de agua, debido a los constantes reportes de falta de abastecimiento del vital líquido, y se descubrió el enorme derroche al que los pobladores de aquel lugar se han acostumbrado.
Los datos arrojados de la medición permitieron observar a la CAPA que los usuarios de La Candelaria, que como se menciona líneas arriba, son 300, consumen lo mismo, y en ocasiones mayor cantidad del vital líquido, que los usuarios de la cabecera municipal, que tiene poco más de dos mil usuarios.
“Eso tiene una explicación clara -señaló el funcionario-, los usuarios de la cabecera municipal pagan lo que consumen, no hay tarifas fijas, todo su consumo es controlado a través de medidores; si derrochan el agua tendrían que pagar por ello. En las comunidades es distinto, porque la gente no está plenamente consciente de lo que cuesta la producción del agua, no les cuesta y por ello la derrochan.
En una reciente verificación se detectó que por lo menos en las comunidades de Santa Gertrudis y La Presumida existen decenas de sistemas de riego conectados directamente a la red hidráulica de agua potable, en la mayoría de los casos en esos terrenos no existen viviendas, son parcelas en donde de alguna manera se les dotó del servicio, porque los usuarios aseguran en su momento que vivirían ahí, pero es una estrategia para que se les dé el agua y la usen posteriormente para riego agrícola, afectando a todos.
Usuarios como Andrés Aké, de La Presumida, mostraron su agrado por la posible instalación de medidores en el sistema de agua potable, pues consideran que eso concientizará a la población que, al tener que pagar por lo que consume, procurará revisar su toma para detectar fugas y evitará el desperdicio desmedido del vital líquido.
Fuente: Por Carlos Hernández Báez > Quequi