De acuerdo con datos proporcionados por el INEGI, la situación para los negocios, especialmente las micros y pequeñas empresas, ha sido devastadora en los últimos 2 años.
Según la estadística, Quintana Roo ha encabezado al lista de muerte de negocios en 2 periodos consecutivos, dando un cierre promedio de 31.8 y 46.5 negocios cerrados en cada uno de los estudios realizados, el primero 17 meses después de Mayo de 2019 y el segundo 27 meses después de la misma fecha.
Por si fuera poco, Quintana Roo también fue el estado que menos negocios apertura en promedio, marcando únicamente 7.67 negocios abiertos en el primer periodo y 15.8 en el segundo, únicamente rebasando en este último a Nuevo León, Sonora, Tamaulipas y Guerrero.
Quintana Roo siempre se ha visto desde ojos foráneos como una tierra para emprender, y es que si bien es cierto que el turismo internacional y nacional es constante todo el año, las condiciones de esta tierra, así como las impuestas por la autoridad y la economía local, no permiten que los micro y pequeños empresarios prosperen, pues el tiempo de vida de un negocio es en promedio de 6 meses antes de que baje sus cortinas definitivamente.
Valdría la pena que las autoridades apremiaran el esfuerzo de quienes buscan salir adelante y hacer girar la economía local mediante la venta de productos o servicios sin contar con un gran capital o condiciones tan optimas a diferencia de las grandes cadenas, que son las que usualmente absorben la mayoría de los clientes y se quedan con gran parte del dinero que rota en la entidad.
Programas similares a los del gobiernos federal, pero enfocados a los empresarios podrían ser un factor que impulse no solo a que permanezcan, sino a que más negocios se aperturen en nuestra entidad, permitiendo así el auto empleo y la posibilidad de diversificar nuestro entorno económico y de servicios.