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Apicultores del sur del Estado detectaron la presencia de la polilla de la cera en sus colmenas

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img_1460713790_11aa3b0108f59692acc9NICOLÁS BRAVO, OTHÓN P. BLANCO.- Apicultores del sur del Estado, concretamente en Caobas y Nicolás Bravo, detectaron la presencia de la polilla de la cera en sus colmenas, la cual les ha causado daños irreparables, pues acaba con las abejas y las maderas con las que están hechas las cajas.
De acuerdo con los productores, existen dos tipos de polillas o gusanos de la miel, la Galleria mellonella o polilla mayor de la cera, que es la más grande de las dos, mide entre 10 y 14 milímetros. Para distinguirla de la otra polilla, es necesario fijarse en su oruga, la cual tiene un color blanco sucio y dos manchas en la parte inferior de su cuerpo. La hembra es más grande que el macho. La otra polilla es la Achroia grisella, que mide entre 9 y 11milímetros.
Ambas son mariposas nocturnas temidas por su acción destructora de las celdillas del panal, donde encuentran un alimento en forma de proteína en los restos de polen y de mudas de la abeja.
Las polillas emprenden el vuelo al atardecer y revolotean en torno a las colmenas hasta que encuentran la entrada y ponen los huevos. Si no pudieran entrar depositarán sus huevos en grietas o ranuras exteriores, para que cuando se conviertan en gusanos se deslicen dentro de la colmena.
En ausencia de abejas o con colmenas débiles y poco pobladas, la polilla excava fácilmente las galerías en la cera, reduciendo todo finalmente a un amasijo de detritus (masa descompuesta) y excrementos, mezclados con un hilo de seda blanca y resistente que produce.
Las causas de la debilidad de la colmena pueden ser varroa sin tratar adecuadamente o desaparición de la reina por accidente.
Una vez fecundada la hembra, coloca los huevos de 1 mm cerca de la superficie de los panales o en los huecos y ranuras de la colmena (de 500-600 huevos por hembra). Diez días después de la puesta nacen las larvas, que empiezan a buscar alimento en restos de polen o mudas de abejas, perforando el panal de cera, dura de 20 a 25 días. Después hilan un capullo donde a las 2 semanas nacerán los adultos.
La cera es una sustancia semejante a la grasa, que en esa forma resulta indigerible también para la polilla de la cera, pero no cuando existe en forma de larva, ya que en esta fase de su vida posee en su intestino bacterias que descomponen la cera en partes nutritivas.
Durante el tejido de sus capullos, las larvas de polilla ahuecan las superficies de madera sobre las que se adhieren para completar su crecimiento, de ahí que las colmenas que sufren el ataque queden dañadas por estas “huellas”. Otros materiales, como el plástico o cartón, también sufren el ataque. Los cuadros que no han contenido ni polen ni cría no suelen ser atacados por las polillas.
Los productores dieron a conocer que la falta de atención de las autoridades encargadas de apoyar al sector ha dejado a los apicultores a la deriva; sin embargo, han consultado en libros y páginas de internet el combate a la plaga y les están aplicando azufre.

Fuente: Por Esto!

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