LAGUNA GUERRERO, OTHÓN P. BLANCO.- Desde hace un cuarto de siglo el agricultor Eduardo Coto Mazaba se asentó en la ranchería aledaña a Laguna Guerrero, Othón P. Blanco, y con recursos propios empezó a cultivar en el predio papaya maradol, coco, mango, naranja dulce y limón persa, “plantas que dan buenos frutos y por lo consiguiente algo de dinero”.
Hoy se mantiene trabajando en esta apasionante y dura actividad, además le dedica tiempo a las plantas, “pues si aflojas pereces”. No hay de otra, por lo que orgulloso recorre la parcela y muestra cada uno de los árboles, unos cargados de frutos de mamey, otros de naranja dulce y limón persa.
Coto Mazaba, así como tiene facilidad de palabra, c
Durante el recorrido por la parcela, el agricultor muestra las diferentes etapas del cultivo de la papaya maradol, un par de hectáreas se encuentra en plena producción, otras en crecimiento y otras en semilla, que en breve pondrá dentro de la tierra. Para él lo importante es tener una producción constante para satisfacer el paladar de sus clientes.
Afirmó que todo el trabajo lo realiza en compañía de su familia, la cual lo ayuda diariamente en la labranza, y recibe una retribución económica y como un pago extra la experiencia, pues algún día trabajarán solos y tendrán las herramientas suficientes para continuar cultivando la tierra.
En otra parte de la parcela tiene cultivos de naranja dulce y en los árboles se observan los frutos amarillos, y uno que otro dañado con el pico de las aves silvestres, por lo que afirmó que la producción se encuentra en la recta final.
“Todo tiene su tiempo, porque Dios así lo dispuso y nadie lo puede cambiar por más que el hombre lo intente”, aseguró don Eduardo Coto Mozaba, mientras llegaba a las plantaciones de limón persa.
La caja tiene un valor en el mercado de 500 pesos porque las plantas de toda la Península de Yucatán y parte de México ya produjeron todo lo que debieron de dar, porque ya pasó su tiempo.
Sin embargo, afirmó que tiene algunas plantas de limones con unos cuantos frutos, los cuales venderá en el parque Las Casitas, a donde acude regularmente cada sábado.
Aseguró que hace algunos años le “pegó” a la cosecha de limón persa, pues logró vender una caja en 800 pesos, pero eso no es siempre; sin embargo, se dedica a injertar más plantas.
El agricultor afirmó que durante el paso del huracán Dean perdió la mayoría de los árboles frutales, pero que hoy con la bendición de Dios se ha logrado levantar, porque no confía en las autoridades encargadas de apoyar al sector primario, pues casi no cumplen con sus promesas.
Finalmente, señaló que todos los fines de semana en compañía de su familia acuden al parque Las Casitas a ofrecer sus cosechas y frutas frescas, que tienen una gran demanda entre los clientes y a precios bajos.
Fuente: Por Esto! Por Luis Enrique Tuz