El congreso local, este recinto legislativo que según dicen es “la casa del pueblo”, ha pasado a convertirse en una especie de catapulta para muchos para pasar de una vida modesta a convertirse en personas “poderosas” y con cuentas bancarias de varios, más bien de muchísimos ceros.
Uno de los personajes que más ha dado de que hablar, y no precisamente por su trabajo, si no por lo avorazado que se ha visto arrasando con todo lo que puede con tal de seguir llenando sus bolsillos a costa del pueblo, es Eduardo Martínez Arcila, actual presidente de la JUGOCOPO.
Pero sus gandalladas no son de ahora, pues desde el inicio de la pasada legislatura (la XV) cuando ocupó la presidencia de la ahora extinta Gran Comisión (que “desapareció” justo cuando el terminó su periodo), comenzó a llenar sus bolsillos manejando a como mejor le pareció el presupuesto del congreso, en tres años logró cambiar su estilo de vida y no tuvo pena alguna en hacerlo evidente.
Pero esos tres años no le bastaron y ahora está sumando uno más al estar al frente la JUGOCOPO, a la cual llegó también solo para saquear, pero como tampoco le bastaría con este año más, junto con otros diputados comenzó a maquinar el que pudieran quedarse como diputados hasta 9 años, ¿tanta es su ambición?, ¿ya se acostumbraron a solo mamar de la ubre política?, ¿acaso no saben trabajar de verdad como muchos lo hacemos?
Afortunadamente gracias a que agrupaciones ciudadanas, incluyendo los Consejos Coordinadores Empresariales, se opusieron a esta IDEOTA, fue que se logró frenar el gandalle que se pretendía consumar.
La XVI Legislatura está a punto de concluir y Arcila no quiere perder la “beca” y ya busca ser el nuevo dirigente estatal del PAN para seguir haciendo de las suyas, ¿hasta cuándo seguirán permitiendo la permanecía de personajes lastres como este dentro de la política estatal?