Terrible sorpresa se llevó Ulises Tax, cuando un par de días después de comprar varios muebles en la tienda Coppel, se dio cuenta que estos venían con comejen.
El desafortunado Ulises no quiso pelearse, y para hacer sencilla la cosa, procedió de acuerdo al protocolo que Coppel establece, mandando todos su muebles a la bodega de Mérida, esperando que la garantía proceda y se le reembolsara lo que gastó, pero a respuesta también lo dejó sorprendido.
Según la gente que reviso los muebles en Merida, fue en casa de Ulises donde el comejen se desató, y por tal motivo no podían reembolsarle su dinero, pero aquí pasa algo, la casa del afectado es totalmente nueva, lo que hace imposible la versión dada por la tienda.
Aunado a esto, le dijeron que de ser posible un reembolso únicamente podrían hacerlo por la cantidad de 12 mil pesos de los casi 25 mil que invirtió.
Y es que lamentablemente, en la capital del estado no contamos con una sucursal de la PROFECO donde los consumidores podamos interponer nuestras quejas, por lo que solo resta hacerlo en línea, lo cual se vuelve un proceso largo y tedioso que muchas veces termina sin resolución.
Ulises Tax afirma que no va a permitir que se aprovechen de el, y mucho menos va a desperdiciar su dinero en muebles que ya venían infectados con comejen, por lo que en días posteriores interpondrá una denuncia judicial en contra de Coppel por vicios ocultos.
¿Cuántos casos similares no habrá en los que los consumidores no tuvieron más que aguantarse? Es importante que dejemos de consumir en lugares que no nos dan el trato que merecemos como clientes, y sobre todo, exigir a las autoridades que como capital, tengamos más instancias para agilizar nuestros trámites , y no tener que hacerlos en línea o transportarnos a Cancún para que sean posibles.