Las intensas lluvias de los últimos días, sumadas a los escurrimientos de regiones aledañas, han provocado severas inundaciones que mantienen bajo el agua a parcelas, ranchos y comunidades enteras. Comunidades del sur de Quintana Roo viven una muy dura situación.
Familias han perdido sus animales, sus cultivos y sus hogares. Años de esfuerzo, dedicación y trabajo se han esfumado en tan solo unas horas.
Mujeres, hombres, personas adultas mayores, niñas y niños se encuentran entre el agua, los cultivos que alimentan a muchas familias hoy están ante agua y lodo, la situación es triste y la realidad bastante cruda.
Hoy que el panorama es tan desolador ¿dónde están los diputados locales? ¿dónde están los senadores y los diputados federales? Donde están hoy que el pueblo tanto los necesita, y no precisamente ellos, pero si sus gestiones para conseguir ayuda; hoy no hay rastro de ellos. Hoy no hay visitas, no hay recorridos.
¡Ah!, pero no fuera en tiempos de campaña, porque ahí si caminan casa por casa y abrazan las causas ajenas. No fuera en grandes eventos, en fiestas de comunidades donde hay comida, bebida y cámaras, ahí sí aparecen como invitados de honor, ahí si están bien sentaditos, saludando con sombrero ajeno, como si el bienestar del pueblo en realidad les importara.
Hoy el pueblo del sur de Quintana Roo no necesita discursos ni promesas, necesita presencia, necesita compromiso, necesita soluciones reales. Familias enteras lo han perdido todo, y lo único que esperan es que quienes dicen representarlos estén del lado correcto: del lado del pueblo, no solo cuando conviene, sino cuando más se les necesita.
Pero, ¿dónde están hoy?, hoy que cientos de familias necesitan de apoyo, hoy que niños y adultos mayores la están pasando muy mal, ¿dónde está hoy que la gente ha perdido sus hogares?, hogares que si visitaron cuando estaban en campaña, hogares que hoy ignoran pese a la cruda realidad que enfrentan las familias.