Diego Castañón se la pasa presumiendo que tiene más que “amarrada” su reelección, pues según lo que anda dice y dice cada que tiene oportunidad, es que cuenta con el respaldo total de la gobernadora del estado, claro que eso es lo que él dice falta que sea cierto, pues está más que comprobado que el papel de pinocho le queda bastante bien.
Claro ejemplo de ello es que aunque a la vista de todos está el que Tulum está siendo rebasado por la delincuencia, Diego Castañón no se cansa de decir que todo está bien, inclusive hasta organiza ruedas de prensa para informar sobre las “estrategias que se están implementando” en el municipio para garantizar la seguridad de los ciudadanos.
El edil creerá que la gente vive en una burbuja y con vendas en los ojos, pues es claro que el panorama en tu Tulum cada vez se ve más opacado por la violencia e inseguridad, pues ha pasado a convertirse en uno de los sitios más violetos en el estado, pero el edil está jugando a que no pasa nada, queriendo engañar al pueblo buscando reelegirse, pero ¿lo logrará?
Según el objetivo del edil y de su gran equipo de “apoyo” era el crearse una imagen positiva que le sirviera para sus intenciones de reelegirse en la presidencia municipal de Tulum, pero Diego Castañón solo se la ha pasado embarrándola una y otra, otra vez.
Además de que ha exhibido y puesto en el ojo público las enormes carencias que existen entre los más desprotegidos en este hermoso municipio que es muy rico, pero que desafortunadamente Diego Castañón no le ha dado la importancia a la gente originaria de Tulum a la gente humilde, a las comunidades en donde tanto se necesitan apoyos pero que el dinero de las arcas municipales no llegan ahí.
Diego Castañón sin duda no ha ganado “seguidores” pero ha ganado múltiples comentarios negativos respecto a su “trabajo”. Y es que Castañón continua siendo un extraño para muchos tulumnenses sobre todo para aquellos de las comunidades, y quienes sí lo conocen lo catalogan como un personaje oportunista, que lo único que busca es el seguir llenando sus bolsillos aprovechándose del poder que le da el haber quedado como el mandamás de Tulum.
A Diego se le ve más preocupado más por seguir haciendo fortuna, que por trabajar por un mejor municipio, pues tiene a Tulum hundiéndose en la inseguridad y la delincuencia, pero aun así sigue intentando hacer méritos para “convencer” de que él es la mejor opción para seguir gobernando Tulum, pero para su mala suerte la gente ya abrió los ojos y la total desconfianza de la ciudadanía se la ha ganado a pulso.
Pues para muchos no es más que un “junior”, disfrazado de “líder social” que mantiene una vida llena de lujos, confort, comodidades y viajes, mientras a Tulum lo mantiene en deplorables condiciones.
Será que quienes lo rodean son sus amigos de verdad o disfrutan de sus fracasos. Dieguito sueña con la reelección pero sus acciones hacen que ese sueño se vea cada vez más frustrado.