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Modelos campesinos prevalecen sobre tecnologías modernas

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5251-pue-20Mexico.- Preparado por los investigadores Miguel Ángel Damián Huato y Víctor M. Toledo, el volumen contiene, en seis capítulos, los frutos de la investigación con la que se evaluó el uso que los productores de maíz le han dado a las tecnologías generadas por el Estado sobre aquellas que se han mantenido por siglos, fundadas en el conocimiento antiguo de los campesinos.
La publicación, que sienta su investigación en los campos de Puebla y Tlaxcala, será presentada el próximo viernes 18 de marzo a las 10 horas, en la sala de presentaciones del Complejo Cultural Universitario.
Durante una entrevista, Miguel Ángel Damián Huato, investigador del Instituto de Ciencias de la Universidad Autónoma de Puebla (ICUAP), señaló que el libro tiene sus antecedentes en los primeros años del actual siglo cuando, con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, evaluó si eran usadas las tecnologías generadas y proporcionadas por el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP).
“Hice el estudio y uno de los resultados que encontré es que en Tlaxcala, un estado que no está clasificado como pobre sino en la media de índice de desarrollo, prolifera la milpa. Como agrónomo y como parte de una generación que pensaba que este modelo estaba superado, en pleno 2002 me quedé asombrado”.
Si bien terminó su investigación, dijo el coordinador del posgrado en el Centro de Agroecología del ICUAP, le llamó la atención el hecho de la milpa. Así, en 2007, con otros estudios realizados en siete municipios de Puebla, encontró el mismo dato.
Al uso de la milpa como paradigma de producción, además, Damián Huato encontró que las tecnologías del INIFAP eran muy poco usadas por los productores. “En Tlaxcala el índice fue de 32.7 unidades, y en Puebla, en el mejor de los casos, encontré 50 unidades”.
Aquellos datos en donde predominaba el manejo de la milpa con tecnologías campesinas por encima de las herramientas generadas por el INIFAP, se sumó el interés del investigador por la agroecología y el rescate de un concepto: la utopística.
Aportes metodológicos
En los capítulos del libro Utopística Agroecológica. Innovaciones campesinas y seguridad alimentaria en maíz, Miguel Ángel Damián Huato y Víctor M. Toledo, este último colaborador deLa Jornada, abordan diversos tópicos.
Apoyados en cifras, por ejemplo, demuestran la relación directa que existe entre la inseguridad alimentaria y la siembra de maíz, pues “a mayor inseguridad, mayor siembra”. Dicha máxima refiere a que, pese a los esfuerzos neoliberales del Estado para “modernizar al campo”, el cultivo de maíz sigue siendo fundamental para la sobrevivencia de las poblaciones.
“Desde el 1989, con el plan de modernización del campo se ha querido destruir la milpa. No obstante, cuatro estados del país en 2014 concentraron el 32 por ciento de la producción: Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Puebla, que también son entidades con más urgencia alimentaria. Ello, significa que el maíz es un cultivo fundamental para las familias lo mismo que sus derivados, los cuales son para el autoconsumo”.
Otro abordaje de Damián Huato y Toledo sobre el tema, es un análisis sobre el Modelo sustitutivo de importaciones que el gobierno impulsó de 1940 a 1982 que fue sustituido después con el Programa de ajuste estructural o neoliberal. En ambos, el modelo tiene que ver con el enfoque de “recomendaciones generales” que implica una aplicación general de la tecnología sin tomar en cuenta las múltiples condiciones del campo mexicano.
Una propuesta más del libro Utopística Agroecológica. Innovaciones campesinas y seguridad alimentaria en maíz es la aportación metodológica de los investigadores, quienes rescatan un concepto de Immanuel Wallerstein: la utopística, la cual conciben como un ejercicio de evaluación racional, sobria y realista.
En el libro, los autores se enmarcan dentro de esa descripción para evaluar el uso de tecnologías agrícolas aplicadas en el país, teniendo como marco de referencia el paquete tecnológico del INIFAP. Dentro de la metodología, realizaron un modelo de intervención agroecológica basado en la utopística, que tiene que ver con el patrón ecológico que utilizaron los productores eficientes, una categoría dada por los investigadores según su productividad.
“El patrón tecnológico de los productores eficientes –explicó Miguel Ángel Damián– tiene dos características ligadas a la agroecología: un diálogo de saberes que tiene que ver con el uso de dos tecnologías creadas en dos tiempos: la campesina que es ancestral y la moderna que tiene su origen en la revolución verde; y la aplicación del principio de biomimesis en el manejo de cultivos, entendida ésta como la práctica agrícola aplicada por el productor para imitar la estructura de los ecosistemas naturales”.
Interacciones y sinergias
El investigador Miguel Ángel Damián Huato señaló que una parte neurálgica del libro es el capítulo cuatro dedicado a la utopística agroecológica. En dicho apartado, los autores comparan los dos modelos de manejo agrícola: el productivista y el agroecológico.
Mientras el productivista se encuentra enraizado en la revolución verde y en la transgénica, y sigue considerando a los componentes de un cultivo como antagónicos, es decir, toma a las arvenses que nacen con la milpa como “malas hierbas”, a los insectos plagas y a las enfermedades como agentes nocivos; el agroecológico no los considera nocivos ni enfatiza en lo antagónico, sino en la complementariedad de los componentes del agrosistema.
“En la agroecología se complementan estos componentes y pueden generar interacciones y sinergias. En la milpa las plantas coexisten y crean redes trópicas con ‘enemigos naturales’ que forman parte del equilibrio ecológico. En este sistema, todas esas plantas que nacen de forma espontánea, las mal llamadas malezas, son especies que crean la redundancia de relaciones, una suerte de ejército que defiende al cultivo de siniestros climáticos”.
En suma, el libro Utopística Agroecológica. Innovaciones campesinas y seguridad alimentaria en maíz demuestra, de manera crítica, que mientras el Estado mexicano está queriendo desaparecer a los productores de maíz, estos se mantienen reacios a dejar la milpa. Ejemplo de ello, es que en México más de 8 millones de hectáreas de maíz, café, frijol y calabaza, se siembran desde el paradigma agroecológico.

Fuente: Info Rural

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