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Trato déspota, grosero y prepotente de los agentes en la aduana de Subteniente López

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img_1460972217_9a36d78fa72a2e339e12CHETUMAL.- La Dirección General de Aduanas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) se mantiene complaciente ante el trato déspota, grosero y prepotente de los agentes de comercio exterior que operan en la aduana de Subteniente López, quienes solapados por el administrador de dicho recinto federal, Simón Riega Martín, siguen cometiendo graves abusos en contra del turismo que visita la Zona Libre de Belice.
Momentos de angustia, frustración y coraje fueron los que pasaron una maestra de preescolar y 4 madres de familia del municipio José María Morelos, quienes el sábado pasado fueron víctimas de los abusos que se cometen en la aduana de Subteniente López, permaneciendo privadas de su libertad por más de una hora y siendo tratadas peor que delincuentes.
Estas mujeres acudieron a la Zona Libre de Belice para comprar los regalos del Día del Niño que obsequiarán al grupo del jardín de niños donde sus hijos estudian.
Estando en el recinto comercial beliceño compraron 20 toallas con valor de 60 pesos cada una, algunos juguetes y 15 chalecos salvavidas para niño, con costo de 35 pesos por pieza, artículos que en conjunto no excedían los 2 mil 200 pesos.
Al llegar a la aduana del puente Chactemal, la cual es parte del puerto fronterizo de Subteniente López, las mujeres tuvieron revisión obligatoria por parte de los agentes de comercio exterior, más comúnmente llamados agentes de aduana o aduaneros.
Fueron dos agentes de comercio exterior los que atendieron a la maestra y a las madres de familia, las cuales los describieron como una mujer de unos 30 años de edad, delgada y de cabello negro largo; en tanto que el segundo era un hombre de apariencia joven, delgado y con cabello negro medio ondulado.
De manera déspota, prepotente y grosera, los fiscales pretendieron decomisar 10 toallas y 7 chalecos salvavidas a las mujeres, bajo el argumento de que eran muchos los artículos que estaban llevando.
Sin importarles la presencia de los militares que custodian la aduana del puente Chactemal, los aduaneros insultaron a las mujeres al llamarlas “unas tontas”, pues les dijeron que fue culpa de ellas por no haber preguntado antes qué tipo de artículos podían pasar y cuáles no.
Además, los agentes de aduana atropellaron los derechos de este grupo de mujeres al mantenerlas privadas de su libertad por más de una hora, pues durante el tiempo que las tuvieron detenidas les prohibieron hacer uso de su celular para llamar a sus familiares, incluso amenazándolas de que si hacían alguna llamada “les iría peor”.
“Me vale madres”, dijo la aduanera a las mujeres, después de que éstas intentaron explicarle que los artículos iban a ser obsequios por el Día del Niño.
“Ojalá cierren la pinche zona libre”, fue lo que les respondió el otro agente aduanal después de que las agraviadas le dijeron que no regresarían al recinto comercial beliceño.
A pesar de que la compra no excedía la franquicia de importación, que actualmente es de 300 dólares americanos (unos 5 mil 200 pesos), la maestra y madres de familia tuvieron que pagar un arbitrario impuesto de 248 pesos para poder pasar las 10 toallas y 7 flotadores infantiles que les pretendían decomisar.
Además, violentando su derecho como pasajeros mexicanos, los fiscales les duplicaron el precio de esta mercancía, pues en la hoja respectiva de declaración de impuestos les asentaron un valor de 89 dólares (alrededor de mil 546 pesos) por las 10 toallas y 7 chalecos salvavidas, cuando su costo real fue de 745 pesos.
“Nosotras llevábamos nuestros comprobantes de compra, pero eso no les importó a los groseros aduaneros porque aún así nos cobraron lo que quisieron, y le subieron mucho al precio de nuestra compra a pesar de que teníamos los comprobantes”, comentó la maestra agraviada.
“La aduanera hasta se rió en nuestra cara, y cuando le preguntamos por qué nos revisaban y nos trataban tan feo, nos respondió que así le hacen a los que se ven más jodidos”, dijeron las mujeres afectadas.
Las entrevistadas mencionaron que durante el tiempo que las tuvieron detenidas en la aduana Chactemal, les tocó ver el mismo maltrato y abusos de los aduaneros hacia otros turistas que cruzaban de Belice a México, algunos de los cuales exigieron hablar con sus superiores, pero eso les fue negado por los mismos fiscales.
Cabe mencionar que, de acuerdo con las agraviadas, los dos aduaneros no portaban ningún gafete que sirviera para identificarlos, además de que les dijeron que “no importa con quien se quejen, de todas formas nuestros jefes no nos hacen nada, porque esa es la instrucción que nos han dado”.
Éste es uno de tantos casos de atropellos al turismo que se cometen en la Aduana de Subteniente López, lugar donde sus autoridades se mantienen complacientes y al servicio de los grandes fayuqueros, principalmente de los contrabandistas de cigarros y licor, pero cuando se trata de los compradores mexicanos es cuando arremeten para cobrarles arbitrarios impuestos y decomisarles sus artículos.

Fuente: Por Esto! Por Gabriel E. Manzanilla

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