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Ante las adversidades del clima y la falta de solvencia económica pierden sus colmenas

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img_1461223418_034851423a1fd6c0b094CAANLUMIL, BACALAR.- Por más de 40 años, una pareja de ancianitos se ha dedicado al cuidado y crianza de las abejas como una forma para subsistir. Apoyados por su hijo, trabajan arduamente en la producción de miel con la cual se ayudan para obtener un poco de ingresos; sin embargo, actualmente se enfrentan a la pérdida de sus colmenas como consecuencia de una alta mortandad que han sufrido sus abejas.
Acompañado de su fiel y querida esposa, María Eustolia Can, el buen don Telésforo Tec repara un pequeño cajón para sus abejas, de las que actualmente cuenta con 12 colmenas.
Esta pareja de ancianitos platica a POR ESTO! de Quintana Roo que, en sus mejores tiempos, llegaron a contar con más de 100 colmenas, sin embargo, ante las adversidades del clima y la falta de solvencia económica han perdido la mayor parte de éstas.
“Este año no ha sido nada bueno”, dice don Telésforo, al tiempo que martillea el pequeño cajón de madera, “hemos perdido muchas de nuestras abejas, se han muerto, y de 24 colmenas que teníamos ahora sólo nos quedan 12”.
Su esposa Eustolia, que a sus 68 años aún se conserva lúcida, atribuye la muerte de sus abejas a todo el insecticida que se ha rociado en el campo a lo largo de tantos años, el cual advirtió también es perjudicial para la salud humana.
Son tiempos difíciles los que están atravesando estos ancianitos de la comunidad de Caanlumil, quienes desde hace más de 40 años viven y se mantienen de la crianza y el cuidado de las abejas, actividad que en antaño les dejaba lo suficiente para una vida estable, pero ahora apenas y les deja para comer.
“Desde que me casé con Telésforo, hace más de 40 años, nos dedicamos al cuidado de las abejas. En nuestros mejores tiempos, cuando éramos jóvenes y fuertes, llegamos a tener más de 100 colmenas, y en cada mes de cosecha sacábamos hasta más de 50 kilos de miel, pero ahora con trabajo y hacemos un cubo”, narra María Eustolia Can, al tiempo que nos muestra un cuadro de cera que es donde las abejas trabajan la miel.
Ayudados por su hijo, esta pareja de viejitos se mantiene luchando por salvar a sus abejas, ya que éstas les han dado sustento a lo largo de su vida, y por ello es que se han encariñado y dado mucho amor a esta actividad.
“El día que se mueran nuestras abejas creo que ese día nosotros también nos vamos a morir, porque las queremos mucho y les tratamos de dar el mejor cuidado posible”, dijo don Telésforo mientras reía para evitar caer en lágrimas.
La pareja de la tercera edad sabe que, debido a sus escasos recursos económicos, no podrán recuperar por sí solos sus colmenas, por lo que será necesario el apoyo de sus autoridades de gobierno para reavivar sus esperanzas.
El buen Telésforo Tec es originario de Tekom, Yucatán, en tanto que su esposa, María Eustolia Can, es de Tizimín, también del estado de Yucatán. Hace 46 años esta pareja llegó y se instaló en la comunidad bacalarense de Caanlumil, Quintana Roo, y desde ese entonces se dedican al cuidado y crianza de las abejas.
Pero don Telésforo, ahora con 86 años encima, se ha dedicado al trabajo de apicultor desde que era muy niño, actividad que aprendió y heredó de su familia, y que posteriormente le enseñó a su querida esposa.

Fuente: Por Esto!Por Gabriel E. Manzanilla

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