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Las mamás de la zona rural de Bacalar, mujeres quintanarroenses de gran valía

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img_1462951290_9a36d78fa72a2e339e12MAYA BALAM, BACALAR.- Agricultoras, apicultoras, ganaderas, cocineras, panaderas y pasteleras, queseras, vendedoras y costureras, entre muchos otros oficios, es a lo que se dedican las mamás de la zona rural de Bacalar, mujeres quintanarroenses de gran valía que, en este Día de las Madres, harán lo que mejor saben hacer, que es dedicarse al trabajo y dar amor a la familia.
Después de un arduo día de trabajo, estas guerreras del campo compartieron un humilde pero cálido momento en familia festejando el 10 de mayo, y aunque son mujeres olvidadas que viven en precarias condiciones, sus hijos son quienes les dan fortaleza para seguir adelante.
El equipo de POR ESTO! de Quintana Roo recorrió los poblados Reforma, Andrés Quintana Roo, Blanca Flor y Maya Balam, comunidades donde abunda la pobreza, y las oportunidades son escasas.
A diferencia de la ciudad, donde la mayoría de las familias hace grandes festejos con muchos obsequios en honor a las mamás, en el campo es una vista totalmente diferente, pues una pequeña comida o cena, acompañada de muchas muestras de amor y cariño, es el festejo tradicional que reciben las mamás en su día.
Y es que resulta admirable, pero a la vez triste, que las madres campesinas tengan que trabajar incluso en su día, ya que para ellas un día que no trabajen es un día que no comen, donde no se pueden dar el lujo de descansar y disfrutar plenamente del 10 de mayo.
En la comunidad de Reforma existe un pequeño y rústico comedor económico que es atendido por la señora Sara Santiesteban, mujer chiapaneca y madre de 5 hijos, dedicada enteramente a su negocio donde diariamente prepara guisos, panes y pasteles.
La risueña mujer cuenta al equipo de POR ESTO! que llegó a Quintana Roo hace más de 10 años, fue traída por sus difuntos padres que llegaron a la región en busca de oportunidades de trabajo y una mejor vida, donde finalmente encontraron, en la comunidad de Reforma, un lugarcito para formar su patrimonio.
Sara Santiesteban es originaria de la localidad Altamirano, en el estado de Chiapas, y para ganarse la vida se dedica a su cocina económica, donde es ayudada por una de sus hijas.
Por ser Día de las Madres, la mujer se la ha pasado trabajando desde un día antes preparando los pasteles que le han encargado, y como no tiene horno convencional, el pan lo tiene que calentar en un asador que tiene en la entrada de su negocio. Al caer la noche, después de cerrar su local, la mamá Sara Santiesteban se dio un tiempo para convivir con sus hijos y tener una agradable cena en familia, donde estuvo rodeada de felicitaciones y muestras de cariño en este 10 de mayo.
A pocos kilómetros de la comunidad de Reforma se encuentra el poblado Andrés Quintana Roo, donde vive la mamá Amalia Reyes Leonel, mujer ganadera que tiene alrededor de 30 vacas y más de 200 borregos, actividad de la que lleva dedicándose desde hace más de una década.
“Cuando empecé tenía un grupito de menos de 30 borregos, y con esfuerzo y dedicación los fui criando y ahora ya tengo 223 de estos animalitos. No es tarea fácil cuidarlos, porque todos los días hay que sacarlos a pastar, darles alimento en sus comederos, vacunarlos y desparasitarlos, vitaminarlos, darles sus sales, checar que tengan agua fresca, cambiarle los potreros y, como ahora está escaso el pasto, hay que ir a traer pasto de corte y llenarle los comederos, checar que no se enfermen, entre otras cosas. Todo ésto se hace en dos turnos al día, el primer turno lo inicio a las 6 de la mañana y lo termino a mediodía, y el segundo turno ya es en la tarde cuando se empieza a poner el Sol”, comentó la señora Amalia Reyes.
Para esta labor, doña Amalia es ayudada por su nuera, nieto y uno de sus cuatro hijos, ya que los demás viven fuera del poblado.
“Tengo 15 años viviendo en Andrés Quintana Roo, yo soy del Estado de México y vine a este lugar por mi hermano, y pues me gustó y aquí me quedé. Para este 10 de mayo haremos una pequeña comida en familia sin grandes lujos ni regalos, como se acostumbra hacer en la ciudad, pero eso no nos molesta porque lo importante de esta celebración es pasarla en familia, con mucho amor y salud”, expresó Amalia Reyes.
En este mismo poblado bacalarense vive doña Matilde, madre soltera de 3 hijos que ayuda a sus padres en la crianza de las abejas, labor que hacen diariamente en jornadas de más de 6 horas.
Doña Matilde cuenta a los reporteros del POR ESTO! que ella y su familia llevan dedicándose a la apicultura desde hace unos 10 años, trabajo que empezaron con pocas colmenas, hasta alcanzar actualmente 2 apiarios con más de 50 panales.
“Yo ayudo a mi papá y a mi mamá en lo que es sacar panales, echarle humo; vamos a los apiarios y traemos los panales, hacemos lo que es la molida de miel y después regresamos los panales a los apiarios; también hay que estar pendientes del cuidado de las abejas, de que no haya hormigas, llevarles agua, criarlas, llevar ceras y pegarlas, armar los panales y todo lo que tenga que ver con su cuidado. Nuestro trabajo es por las mañanas y por las tardes, y cuando se trata de sacar la miel y poner ceras lo tenemos que hacer por las mañanas y sólo en los días de Sol, porque cuando está nublado las abejas se ponen muy agresivas”, refirió doña Matilde.
La entrevistada sostuvo que esta actividad deja muy poco para comer, especialmente en estos tiempos cuando la producción de miel está por los suelos, pero a pesar de ello se siguen esforzando porque dijo que desde muy niña aprendió lo difícil que es la vida en el campo, donde uno se las tiene que ingeniar para sobrevivir y además para sacar adelante a su familia.
“El Día de las Madres es como cualquier otro día para nosotras las mamás del campo. Mi papá comprará algunos pollos y con mi mamá y mis hijos haremos una comidita, sólo eso haremos y nos acostaremos a dormir porque mañana hay que trabajar nuevamente”, detalló doña Matilde.
Durante el recorrido, el equipo de los diario POR ESTO! se encontró a María Neida Yam, madre de 28 años que se dedica a las labores del hogar y a la agricultura.
Para movilizarse dentro de su comunidad o hacia otros poblados, la señora María Neida utiliza un triciclo, aunque en esta temporada de mucho Sol y calor dice que es algo sumamente agotador, pero no le queda de otra porque es su único medio de transporte.
“Desde niño uno se acostumbra a trabajar en el campo, y ahora en el Día de las Madres yo la paso con mis hijos y mi familia, y con el poco dinero que tenemos preparamos una comida y la pasamos muy bonito”, platicó María Neida Yam.
A más de 22 kilómetros del ejido Andrés Quintana Roo se ubica Maya Balam, comunidad conformada por cientos de familias de exrefugiados guatemaltecos, quienes han hecho de la agricultura su principal fuente de sustento.
En esta comunidad vive la señora María Pedro, mujer que a sus 78 años todavía se conserva fuerte y vigorosa. Su rutina diaria, junto con su esposo e hijos, es atender su parcela que es donde siembran y cosechan productos como maíz, calabacita, camote, calabaza chihua, frijol, cacahuate, entre otros alimentos.
“La gente de la ciudad piensa que en el campo tenemos la mentalidad de que las mujeres sólo sirven para el hogar y para cuidar a los niños, cuando no es así, porque en el campo las mujeres somos muy trabajadoras, y además de eso tenemos que acomodar nuestro tiempo para cuidar a nuestros hijos. Somos madres que somos el pilar de nuestra familia y que además nos partimos el lomo trabajando en el campo”, concluyó…..
La mayoría de estas mujeres realiza jornadas laborales de más de 8 horas diarias, de lunes a domingo, y a pesar de ello les queda tiempo para cuidar a sus hijos y hacerse cargo del hogar, haciendo todo esto incluso en el 10 de mayo, día en el que se festeja a las madres.

Fuente: Por Esto!

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