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Sólo hay un inspector en Quintana Roo para 900 kilómetros de litoral

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img_1463033684_6f5c8b59a825c6eabbd9CHETUMAL.- Para que cumpla con su objetivo la Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano, proyecto que se encuentra en etapa de consulta pública, debe ser dotada del personal suficiente para la vigilancia del respeto a esta nueva área nacional protegida, señaló Jaime Medina, presidente de la Cooperativa de Producción Pesquera Langosteros del Caribe.
Refirió que difícilmente se cumple con las acciones de vigilancia en las diferentes áreas naturales protegidas por la carencia de personal, debido a los despidos como parte del recorte presupuestal federal, por ello parece muy precipitado aprobar esta enorme reserva de casi 6 millones de hectáreas en tan sólo meses.
“Sólo hay un inspector en Quintana Roo para 900 kilómetros de litoral, el año pasado desmantelaron las áreas nacionales protegidas al quitar al personal, ahora cómo se va a vigilar esta Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano”
El entrevistado dijo que, precisamente el estudio de todo lo que implica una reserva, llevó siete años de negociaciones para que se creara la Reserva de la Biosfera de Banco Chinchorro, que comprende un polígono de 140 mil hectáreas, de las cuales sólo 80 mil son aprovechables.
Por ello, Jaime Medina considera que es precipitado crear una reserva de casi 6 millones de hectáreas en cuestión de meses, en donde las cooperativas buscan que la pesca comercial quede exenta de presentar Manifestación de Impacto Ambiental, porque eso sí afectaría su actividad.
Para la región de la Costa Maya, la parte que se anexaría es el polígono desde Pulticub hacia Río Indio, como parte de esta gran Reserva del Caribe, por lo que los pescadores de Chinchorro esperan que se les respete el derecho de pesca en esta área.
El entrevistado se dijo convencido de que la Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano traerá beneficios si se analiza correctamente y se hace funcional la inspección, pues en Quintana Roo existe un desorden generalizado y es grande el problema de la pesca furtiva, que tiene su mayor desafío en la parte norte del Estado.
Considera que las medidas de protección ayudarán con esta problemática, pues al ser una reserva las sanciones son severas para quienes no respeten las vedas.
Ejemplificó que, en el caso de la Reserva de Banco Chinchorro, se han implementado medidas, como la carga máxima de personas que pueden visitarla diariamente (que es un total de 150 personas en diferentes actividades).
Explicó que de no tomarse estas medidas, el muelle de cruceros de Majahual tenía el ambicioso proyecto de meter 400 personas diarias, lo que habría impactado negativamente a esa área natural.
Finalmente, Jaime Medina consideró que la nueva Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano no afecta a los pescadores, pues el 90 por ciento de los hombres del mar trabaja en áreas protegidas, y que también estarían contemplados los torneos de pesca con liberación y la actividad de cruceros.
El área natural protegida (ANP) denominada Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano, comprenderá una superficie de 5.9 millones de hectáreas, abarcará desde el puerto de San Felipe en Yucatán y toda la zona costera de Quintana Roo hasta la frontera con Belice.
La propuesta de Reserva de la Biosfera Caribe Mexicano se localiza al noreste de la Península de Yucatán, distribuida en sus porciones costera y terrestre en los municipios San Felipe, Río Lagartos y Tizimín, en el estado de Yucatán; y en los municipios Lázaro Cárdenas, Isla Mujeres, Benito Juárez y Tulum, en el Estado de Quintana Roo. En su porción marina, el área propuesta se ubica frente a los municipios San Felipe, Río Lagartos y Tizimín, del estado de Yucatán; así como los municipios Lázaro Cárdenas, Isla Mujeres, Benito Juárez, Solidaridad, Cozumel, Tulum, Felipe Carrillo Puerto, Bacalar y Othón P. Blanco, del Estado de Quintana Roo.
La superficie que se propone para el establecimiento de la Reserva de la Biosfera es de 5 millones 963 mil 572 hectáreas, con una porción marina de 5 millones 845 mil 806 hectáreas y una porción terrestre de 117 mil 767 hectáreas.
La justificación para decretar esta magna ANP es la riqueza en la biodiversidad terrestre y marina de la zona y, aunque el documento en cuestión es un “estudio” que se finalizó en diciembre pasado, en realidad se trata de un proyecto que está en marcha y que se encuentra en el periodo de sensibilización entre los implicados, previo a su publicación en el Diario Oficial de la Federación (DOF).
Se trata de un proyecto a favor del medio ambiente, la conservación de la riqueza natural, con clara tendencia hacia los estándares internacionales de protección e incluso un elemento de atracción para el turismo.

Fuente: Por Esto! Por Miguel Ángel Fernández

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