PAN Y CIRCO DE GRAN CALIBRE
Ante la inminente salida de la administración de Carlos Joaquín González, las viejas mañas y usanzas aprendidas en su formación Priista salen a relucir, gestando desde hace ya varios meses una gran cortina para que el pueblo se apacigüe y quede tranquilo con un show en pleno grito de independencia.
Y es que ante el anuncio de que la banda Calibre 50 sería la encargada de amenizar los festejos patrios en la capital, al parecer muchos olvidaron el sombrío panorama que reinó durante estos 6 años, en temas que van desde la alta criminalidad, hasta la ineficiencia de su gabinete en temas básicos como la salud y la educación.
Al parecer a muchos burócratas ya se les olvidó que no habrá bono sexenal para ellos, que si trabajaron cuando debían y como lo estipulaba la ley, haciendo muchas veces hasta esfuerzos y cubriendo horas extras, a diferencia de los secretarios, a quienes rara vez se les podía encontrar en oficina y que siempre se negaban a dar la cara ante los cuestionamientos de la prensa, ellos si van a llevarse su jugoso bono por haber chambeado tan duro y por llevarle siempre el juego a CJ.
Y es que de manera muy discreta, se logró dar con el dato que el conjunto norteño cobraría entre 500 mil y un millón y cacho de pesos por la presentación que dará en la capital quintanarroense el próximo mes, dinero que evidentemente no alcanzaría para pagar el bono sexenal a la burocracia, pero que sería suficiente para pagar el show de la banda y así mantener aplaudiendo a la raza, quienes en redes se manifiestan contentos con su visita a la ciudad.
Tal parece que la vieja confiable es dormir a la raza con espectáculos musicales, pues hoy por hoy todo mundo está más pendiente de que prendas y con quienes irán acompañados al concierto, que de exigir cuentas a los funcionarios que saquearon y abusaron del pueblo caribeño en este sexenio, sexenio en el que los locales decidieron confiar en las incumplidas promesas de un falso mesías para ponerlo en la silla, acabando aunque sea en los colores con la hegemonía que el PRI mantenía sobre el estado, no así con el modus operandi de quienes adquieren el máximo grado político en Quintana Roo.