El secretario general del sindicato de taxistas Lázaro Cárdenas del Río, Luis Armando Herrera Quiam, sacó el cobre, y de qué manera eh… pues en su afán de seguir teniendo “poder” y sobretodo de seguir llenando sus bolsillos, una vez más ha sacado las uñas traicionando a sus aliados, entregándose y entregando al gremio transportista una vez más a los partidos en el poder.
Los taxistas están siendo obligados por este personaje a acudir a apoyar a Claudia Sheinbaum, pues están siendo amenazados de que si no lo hacen serán sancionados con todo el peso de la ley interna, retrocediéndolos gravemente en el escalafón de antigüedad, retirándoles su gafet, y hasta destituyéndolos de sus puestos como delegados de las diferentes secretarías.
Pero que cree, quienes si decidan seguir sus órdenes serán premiados con un descuento de cinco semanas de cuotas sindicales. Lo que quiere decir, que habiendo comprometido a una cantidad de al menos 2 mil cabezas de taxistas, el ambicioso secretario sobrino de Román Quian, le estaría entregando fácilmente a la titular de los comités de defensa de la cuarta transformación en México Claudia Sheinbaum, la humilde cantidad de 320 mil pesos, sacados directamente de las entrañas de la tesorería del sindicato de taxistas a su cargo. Lo que parece no saber es que por este hecho estaría incurriendo en el delito de peculado, malversación de los recursos, desvío de recursos, y desempeño irregular en sus funciones, además de lo que resulte.
Así es como está actuando el líder taxista Luis Armando Herrera Quiam, quien queriendo abrirse paso dentro de la política estatal ha exigido bajo negociación una diputación por la vía directa, lo que es decir, por la ambicionada plurinominal, claro “entregando” al gremio transportista a cambio de su interés personal.