Dicen que el sol no se tapa con un dedo, y la situación que hoy se vive en el Ayuntamiento de Felipe Carrillo Puerto ya no puede esconderse, ya el silencio institucional y los discursos oficiales no son suficientes. Y es que la administración encabezada por Mary Hernández enfrenta una creciente ola de críticas, inconformidad y cuestionamientos.
Y es que se dio a conocer que hubo un presunto despido masivo de trabajadores municipales, muchos de ellos con años de servicio, son los propios empleados quienes aseguran haber sido dados de baja de manera repentina, sin explicación clara y, peor aún, sin certeza sobre su futuro laboral.
Se trata de más de 250 empleados del Ayuntamiento que no habrían sido recontratados en este nuevo periodo administrativo, situación que ha dejado a decenas de familias en completa incertidumbre.
Entre los casos más alarmantes se encuentra el de casi dos decenas de trabajadores adscritos al Sistema DIF municipal, quienes fueron separados de sus funciones bajo la promesa de “esperar la firma de un nuevo contrato”, pero claro… esto sin darles fechas concretas, sin documentos oficiales y sin instrucciones claras sobre si deben seguir presentándose a laborar o simplemente esperar durante un mes y medio a que alguien les dé respuesta.
La incertidumbre ha golpeado con fuerza a estos trabajadores eventuales, quienes aseguran nunca haberse negado al trabajo, incluso cumpliendo jornadas extendidas, labores nocturnas y participaciones en actividades políticas y operativas cuando así se les solicitó.
Hoy, muchos de ellos denuncian sentirse utilizados y abandonados por una administración a la que respaldaron con esfuerzo y lealtad.
La polémica comenzó a escalar tras la difusión en redes sociales de un oficio presuntamente entregado a uno de los empleados despedidos, lo que encendió aún más el malestar social y abrió una ola de cuestionamientos hacia el gobierno municipal encabezado por Mary Hernández.
El vacío informativo no ha hecho más que alimentar rumores y versiones que circulan entre trabajadores y ciudadanos, incluyendo señalamientos sobre la presunta existencia de “aviadores” dentro de la nómina municipal, una versión que ninguna autoridad ha confirmado ni desmentido públicamente.
Mientras todo esto pasa Mary se hace de la vista gorda, pero no podrá hacerlo por mucho tiempo pues las críticas ya no solo vienen de los trabajadores despedidos, sino también de ciudadanos que cuestionan la aparente falta de sensibilidad de un gobierno que, en medio de una crisis laboral, permanece distante de quienes hoy exigen algo tan básico como una explicación.
No solo se trata de despidos… detrás de cada empleado hay familias, compromisos, deudas y proyectos de vida que hoy quedaron en pausa… como los disque nuevos contratos, mientras en el Ayuntamiento, hasta ahora, nadie da la cara.