Por más que el presidente municipal de José María Morelos, Erik Noé Borges Yam, se esmere en según demostrar que en el municipio todo va viento en popa, la realidad es muy distinta. Y es que a pesar de que “El Rebelde” se encuentra en su segundo periodo consecutivo al frente del ayuntamiento, la realidad es que el campo morelense sigue igual… o peor.
Recientemente la indignación explotó entre habitantes de al menos siete comunidades (Sacalaca, Xcabil, San Juan Oriente, Adolfo de la Huerta, Saczuquil, Kancabchén y San Isidro Poniente), luego de que fueran excluidos del programa federal Sembrando Vida sin aparente explicación. En una oportunidad los campesinos, confrontaron al titular de la SEDARPE, para exigir respuestas. Aunque cabe señalar que dicho programa es de orden federal y lo opera la Secretaría del Bienestar, aun así el funcionario estatal terminó comprometiéndose a instalar una mesa de diálogo para analizar el asunto.
Los productores denuncian que la exclusión no se basó en criterios justos: quienes cumplen con la plantación forestal fueron dados de baja, mientras otros, sin más que unas cuantas matas frutales o incluso ninguna, siguen cobrando el apoyo sin problema.
Esto es tan solo una parte de todos los problemas que padecen los productores del campo, y es que en José María Morelos el abandono del campo es evidente. Actualmente la sequía obliga a los productores a cargar agua durante kilómetros, el trabajo agrícola es una batalla diaria que el ayuntamiento ni ve ni atiende. Ah pero eso sí, mientras tanto, “El Rebelde” anda ocupado en eventos, firmando acuerdos con otros municipios, buscando la foto perfecta y asegurando su futuro político, todo mientras las necesidades de la gente y del campo son ignoradas.
Además no fuera para exhibirse en redes sociales, bailando y haciendo como que trabaja, porque para eso se pinta solo y no le teme al ridículo. Ojalá y así le gustara trabajar. Mientras tanto el José María Morelos, que alguna vez fue considerado el granero de Quintana Roo, ve cada día más lejana esa gloria. Porque con autoridades que no gestionan apoyos, que no presentan planes estratégicos y que confunden el servicio público con autopromoción, es claro que no se avanza. Basta ya de funcionarios de papel. El campo no se riega con discursos, ni se hace producir con fotografías. Con el “liderazgo” de Erick Borges, en José María Morelos cada día la tierra está más seca, las manos de los campesinos más cansadas y la esperanza cada vez más marchita.